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El duelo – Definición, etapas y cómo superarlo

El duelo significa, etimológicamente, dolor, es el sentimiento con el que responde nuestro cuerpo frente a la pérdida de algo.

En consecuencia, el duelo es un sentimiento intenso que afecta profundamente la vida del ser humano por circunstancias distintas, las cuales se agrupan en las que tienen que ver con las relaciones interpersonales afectivas y los objetos que cargamos de valor emocional, en la medida que nos acompañan durante la vida.

Desde esta perspectiva, el duelo no sólo es por la pérdida de un ser querido, sino por la pérdida de algo que queríamos. En ambos casos, está implicado sentimientos de amor por las personas u objetos.

En este orden, la forma en cómo encaramos la situación de duelo, dependerá del contexto sociocultural en el que nos desarrollamos. Aunado a esto, tenemos que considerar el duelo como parte de nuestra vida, en consecuencia, se vivirá permanentemente etapas de duelo, hasta que dejemos de ser deudos.

El duelo
Fuente | Pîxabay – El duelo

 

Las pérdidas y el duelo

Algunos estudios científicos, como el de Pangrazzi A. (1993), nos orientan sobre el tipo pérdidas, con la intensión de ayudarnos a encarar los duelos.

Pérdida de la vida

Como consecuencia de la vida misma está la muerte. Esta pérdida es definitiva, bien sea porque se trata de otra persona, o la vida propia por causa de enfermedades, accidentes e inclusive por actos de suicidio.

La forma de encarar esta situación dependerá de los deudos y las circunstancias que la rodeen.

Pérdida de partes o aspectos de sí mismo

Acá pueden aparecer pérdidas de miembros del cuerpo, pérdida de alguna capacidad sensorial, pérdida de la capacidad motora, cognitiva, psicológica, entre otras.

Para afrontar estas pérdidas, dependerá de nuestra capacidad de reacción y adaptación a nuevas situaciones.

Pérdida de objetos

Esta pérdida tiene que ver con las cosas y su valor emocional o simbólico. También entran en este tipo de pérdida el estatus económico, el puesto de trabajo u otros.

Pérdidas emocionales

Está referida a la pérdida de una relación amorosa, o a la de una amistad muy querida.
Pérdidas ligadas al desarrollo humano

Estas son inevitables en la medida que se desarrolla nuestro cuerpo y se va dejando atrás la infancia, la adolescencia, la adultez hasta que sabemos que nos tocará perder la vejez.

Connotaciones culturales del duelo

El duelo y su forma de encararlo está íntimamente relacionado con la cultura temporal y espacial de la humanidad.

En este sentido, en la edad media, se creía en la buena muerte o mala muerte. La primera, tenía que ver con una lenta, anunciada y asistida muerte. De lo contrario, era mala. Acá, se refería específicamente, a una muerte repentina.

Siglos atrás se connota la muerte a través de la religión y la muerte con dolor y agonía era la adecuada.

En los tiempos modernos, el duelo se pretende mantener en privado. Las expresiones de solidaridad de las comunidades o vecinos cercanos parecen no importar, porque la muerte pasa a ser un episodio molesto, e inclusive se pretende acabar con esa situación lo más pronto posible.

En tal sentido, el estudio del duelo y sus formas expresivas en la sociedad está realizándose permanentemente, en la medida que la sociedad reacomoda sus formas de vida.

 

Fases del duelo por un ser querido

Como se trata de un sentimiento intenso, que afecta la vida de los seres humanos y, aunque en los tiempos modernos se quiera vivir en forma aislada y rápida, conlleva unas fases que abonan al reacomodo de la vida o a enfermedades derivadas del dolor no superado.

Fase 1: El shock

Algunos autores señalan que la primera fase del duelo es el shock; cuando la muerte de alguien querido ocurre, nos negamos a creerlo. El shock, paradójicamente, es un mecanismo del cuerpo para protegerse y evadir la realidad dolorosa y mortificante.

Fase 2: Necesidad de reencontrarse con la persona fallecida

En la medida en que pasan los días, ocurre en la persona adolorida por la pérdida de un ser amado, la urgencia por reencontrar a la persona fallecida. El deudo siente reproche por sus actuaciones, se siente inseguro e irritable.

En este período, se va tomando conciencia de que la persona no está presente, pero la queremos buscar, volver a reunirse con ella.

Fase 3: La desesperanza

La desesperación se da porque se tiene plena conciencia de que la persona fallecida no volverá más.

Se experimenta un vacío profundo en el alma, una tristeza que puede producir apatía, desinterés por las actividades que se realizan, desinterés por uno mismo. Esta fase puede derivar en enfermedades sino se supera el dolor.

Fase 4: La reorganización y aceptación

Por último, se experimenta la fase de reorganización. Acá, el deudo busca poco a poco nuevas formas de relacionarse y vivir resignadamente sin la presencia del ser amado.
Se acepta el ciclo de la vida y la persona comienza a encontrar la forma de seguir con su vida.